La pastoral rural es el corazón que mantiene viva la fe en nuestros pueblos, donde cada comunidad, por pequeña que sea, es reflejo de la Iglesia cercana y servicial. En la Unidad Pastoral de Allande, compuesta por 16 parroquias, y en las 6 parroquias de Tineo que también acompaño, esta presencia se convierte en un signo de esperanza.
Atender a los mayores, llevar la comunión a quienes no pueden moverse, visitar a los enfermos y compartir la vida cotidiana en cada aldea no es solo un deber, sino una alegría que renueva mi vocación.
