Qué gran privilegio y qué profunda dicha para el alma poder postrarse ante Jesús Sacramentado, presente en el Sagrario con todo su amor y misericordia. En la adoración, el corazón encuentra paz, la mente se serena y el espÃritu se llena de la luz divina. AllÃ, en el silencio, Él nos habla, nos …






